Daniel Pinos: un pionero de la radio

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Si existe en el Ecuador un personaje al que puede denominársele no solo conocedor y experto en la materia radiodifusión ecuatoriana, sino además uno de sus pioneros y artífices, uno de sus más devotos cultores e impulsores, aquel debe recibir el nombre de Daniel Pinos.

Cuencano zarumeño o zarumeño cuencano, su vida ha transcurrido entre la devoción, en realidad la pasión, tanto por la urbe morlaca como por la pequeña villa minera de Zaruma, desde hace unos años candidata a patrimonio cultural de la humanidad. En esta última fue donde naciera don Daniel Pinos, y hasta ejerció la docencia; pero en la primera será donde desarrolle las otras pasiones de su vida: la música nacional, la literatura y el periodismo radial.

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La conversación transcurre en su oficina de Radio Cuenca, popular emisora morlaca de la cual es gerente, en la que además dirige cada tarde un sui generis programa noticioso de tres horas, matizado por su peculiar forma de interpretar el mundo: “Esta ha sido la única radio de izquierda hasta este rato”, dice con orgullo al referirse a la histórica radiodifusora. Sobre una de las paredes, como para reforzar esa sentencia, un inconfundible Fidel Castro mira hacia donde está emplazada otra fotografía que muestra al siempre joven Ernesto “Che” Guevara, y evoca los intensos primeros años de la Revolución Cubana.

Pero aquella frase no es una simple expresión lírica o romántica de un hombre que ha llegado ya a sus noventa años de edad, y que conserva no solo una lucidez sino también una memoria envidiables. La conversación está matizada por la fuerza de sus recuerdos, lo que le hace a veces intercalar historias entre historias, como si fuesen narraciones de Las Mil y Una Noches. Así, de los orígenes de la radio Cuenca, hacia mediados del siglo anterior, pasa a evocar también su etapa como integrante y compositor de música nacional, en tanto miembro del Trío de Oro, en el que estaba acompañado por José Antonio Jara y Jorge Reyes Samaniego.

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Sus orígenes como radiodifusor se remontan a la época en que trabajaba como empleado de la que entonces se llamara radio La Voz del Tomebamba. Antes de eso, rememora, hubo un doctor al que llamaban el Pavo Orellana, quien trajo a la ciudad un aparato de radio de 15 vatios de capacidad, y que servía más bien para los radioaficionados. A continuación, los hermanos Humberto y Octavio Espinosa toman aquel aparato como modelo para construir otro con una capacidad de 50 vatios, y con posterioridad un segundo de 500. Es así como se da inicio a HC5EH La Voz del Tomebamba, con la participación de los hermanos Espinosa y del que sería director de la emisora y primer locutor de Cuenca, José Heredia Crespo.

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Con el conjunto Ernesto Albán, en 1952.

A la sazón, la emisora transmitía de 7 a 9 de la mañana, y de 11 a 1 de la tarde, espacios de noticia y música. Más tarde aparecerán nombres como César Andrade y Cordero, Jaime Cobos Ordóñez, Luis Tapia Jara, Genaro Cuesta Heredia y Arturo Cowan Gil. “Por entonces el comercio en la ciudad tenía las características de incipiente, es decir que la emisora no tenía mayores entradas económicas y trabajaba a pérdida”. Por ese motivo debió cerrar y dejar de funcionar por espacio de varios años, hacia mediados de los cuarenta, hasta que Guillermo y Adolfo Corral Moscoso se animan a revivirla gracias al consorcio que forman junto a Luis Tapia. Otras emisoras de aquel tiempo fueron América, Continental, Amazonas, Ondas Azuayas, Hermig [Hermano Miguel, perteneciente a los Hermanos Cristianos] Aurora y Del Perpetuo Socorro. Se debe destacar, para la historia de la radio cuencana, también la presencia de Radio Ondas Azules, cuyo propietario era Rubén Valencia, que luego se llamará Splendid.

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Radio Cuenca

Hacia 1942 aparece Radio Cuenca, que funciona hasta finalizar esa década. “Esta emisora era de propiedad de Salvador Sánchez, y tuvo una presencia estupenda porque contaba con un núcleo extraordinario de personas en el que destacaban intelectuales como César Andrade y Cordero.”

Don Daniel comprará, algún tiempo después, radio Austral, que rebautizará como Nueva Radio Austral, y, luego, R. Popular Independiente. Otras de las emisoras que comprará será R. Atenas, de propiedad de Jaime Andrade Cordero, a la que como era su costumbre habrá también de rebautizar, esta vez como La Voz del río Tarqui.

La Voz del Tomebamba quiebra en el año 1951, y nuestro personaje adquirirá esos equipos, que ahora conserva como “fierros viejos”, en la cantidad de 30mil sucres.

Para entonces, una época en la que había ya un buen servicio telefónico en Cuenca, no existía en el país una regulación rígida de las frecuencias, de modo que no había necesidad de contar con un permiso, en forma estricta, para iniciar las transmisiones. Daniel Pinos habla con Salvador Sánchez con el propósito de negociar el nombre de R. Cuenca. Será su hijo, Enrique Sánchez Orellana, quien le extienda la correspondiente autorización por escrito. Así que entre 1950 y 1953 funciona de manera informal, hasta que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones aprueba legalmente la frecuencia con el nombre de Radio Cuenca: La Voz de los Cuatro Ríos. Funcionaba en la Bolívar y General Torres, y tiempo después en la Presidente Córdova y General Torres.

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Gonzalo Benítez, J.D. Feraud Guzmán, y Daniel Pinos, en 1976.

Serán su particular carácter, su forma de interpretar la realidad nacional y su simpatía, en realidad casi filiación por la izquierda marxista, los elementos que le granjearán enemigos y atentados como aquel sufrido en la propia emisora, cuando una muchedumbre que vociferaba furibunda “¡Viva el corazón de Jesús! ¡Abajo Fidel Castro!”, lanzaba piedras que terminaron destruyendo los ventanales del edificio y el equipo de transmisión. La causa era su apoyo a las candidaturas de Carlos Cueva Tamariz y Benjamín Carrión, conocidos intelectuales de izquierda.

Hacia comienzos de los sesentas tendrá advertencias de la Junta castrense, por la contundencia de lo que se decía en un programa llamado “El Indio Morocho”, junto a Ángel María Torres. La intervención de un amigo militar, de apellido Navarrete, fue fundamental para que no le quitaran la frecuencia. Pero una década más tarde tendrá una suerte de susto, otra vez con los militares: “Llegó una comisión de tres gorilas en mi busca. Al no encontrarme se ingeniaron para avanzar hasta donde estaban ubicados los transmisores. Me hicieron sentar, me insultaron y me tuvieron detenido por espacio de cuatro horas, aunque no se atrevieron a llevarme hasta la cárcel. Por fortuna tenían un jefe que al menos poseía la inteligencia de una mosca, y por eso no me arrestaron.

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Con Enrique Ibáñez Mora, primera voz del dúo Ecuador.

En otra ocasión se ordenó su arresto a causa de haber emitido una información falsa a través del éter, la de un bus que llevaba escolares y supuestamente se había volcado con la consiguiente tragedia. Se ordenó entonces su arresto y la clausura de la radio, pero la intervención del entonces gobernador, a la sazón su amigo, hizo que se trocara la sanción por tres días de prisión domiciliaria y unos cuantos sucres, que por entonces eran significativos, como multa.

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La actitud de Daniel Pinos no se ha centrado exclusivamente en la radiodifusión. Ha sido también activa su labor como educador, pero sobre todo como escritor. Así, se puede citar entre sus obras publicadas los poemarios Canto Mínimo (1948), Retorno a mi sangre (1957), La Batalla del Portete (1960), Tierra Irredenta (1961), Anclados en la Niebla y Lugar Inédito (1964-1980), y Trasplantados (1971-1980), este último publicado en México. A ello se agrega la publicación de La Comunicación y los Medios Audiovisuales en la Educación, resultado de la beca que obtuviera para estudiar en México, tras la cual logró el título de Experto en Ciencias de la Comunicación Educativa. Desde entonces, Radio Cuenca ha estado en las preferencias de la audiencia cuencana.

2004-2015